La idea de hacer este viaje llevaba ya un tiempo en nuestras mentes, pero entre unas cosas y otras no había podido ser. Este año 2009 surgió la oportunidad y primero unos y después otros, reservamos vuelos a San Francisco para el día 26 de septiembre.
Además, a través de buscadores de hoteles y moteles, decidimos, puesto que no había tiempo para arriesgarse a no encontrar nada, cogerlos todos desde Madrid.
El primer día sería fácil. Llegada a San Francisco International Airport y desde allí alquiler de un coche para dos semanas. Tras buscar en varias web, nos convenció la empresa El Álamo, en la que reservamos desde Madrid una mini-van de 7 plazas con asientos abatibles, de los que plegamos la fila de atrás para tener un maletero enorme para todo el equipaje.
Por unos 600 y pico euros alquilamos una Dodge Caravan bastante maja. Nos inscribimos los cuatro como conductores y no hubo que pagar ningún extra (previamente, en España, hicimos las gestiones y obtuvimos el carnet internacional de conducir, aunque al final no hizo falta).
En EEUU, como sabéis, todos (o casi todos) los vehículos son automáticos, y tanto las indicaciones como las carreteras son buenas, asi que no hubo grandes percances al volante en lo que duró el viaje. De hecho, la gente es bastante amable, y si en carreteras secundarias te quedas detrás de una caravana, se suelen echar a un lado para que pases. Tampoco pitan mucho (al menos no tanto como en España), lo que es de agradecer.
Además, a través de buscadores de hoteles y moteles, decidimos, puesto que no había tiempo para arriesgarse a no encontrar nada, cogerlos todos desde Madrid.
El primer día sería fácil. Llegada a San Francisco International Airport y desde allí alquiler de un coche para dos semanas. Tras buscar en varias web, nos convenció la empresa El Álamo, en la que reservamos desde Madrid una mini-van de 7 plazas con asientos abatibles, de los que plegamos la fila de atrás para tener un maletero enorme para todo el equipaje.
Por unos 600 y pico euros alquilamos una Dodge Caravan bastante maja. Nos inscribimos los cuatro como conductores y no hubo que pagar ningún extra (previamente, en España, hicimos las gestiones y obtuvimos el carnet internacional de conducir, aunque al final no hizo falta).
En EEUU, como sabéis, todos (o casi todos) los vehículos son automáticos, y tanto las indicaciones como las carreteras son buenas, asi que no hubo grandes percances al volante en lo que duró el viaje. De hecho, la gente es bastante amable, y si en carreteras secundarias te quedas detrás de una caravana, se suelen echar a un lado para que pases. Tampoco pitan mucho (al menos no tanto como en España), lo que es de agradecer.
El hotel nos pareció bien, es cómodo y descansas después del largo viaje en un sitio limpio y bien ubicado.
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